21-11-2018

Destacan el rol fundamental de la madre en la recuperación de los bebés nacidos prematuramente

En el Hospital Garrahan funciona una unidad de alta complejidad para la atención de prematuros con complicaciones en el periodo post natal. Profesionales del Área de Terapia Intensiva Neonatal confirman que madre y padre son parte del equipo de tratamiento para que un bebé con estas características pueda salir adelante.

El contacto piel a piel entre la madre y el recién nacido internado es uno de los pilares más importantes, sino el fundamental, para la recuperación y la evolución neuro madurativa de un bebé prematuro que requiere atenciones de alta complejidad en unidad de terapia intensiva neonatal. Bajo esta premisa trabaja el equipo de profesionales del Hospital Garrahan, donde el año pasado se atendieron 52 recién nacidos prematuros de menos de 1.500 kilogramos.

“Cada prematuro requiere cuidados individualizados porque tiene necesidades únicas”, afirma Gustavo Goldsmit, jefe del Área de Terapia Intensiva Neonatal del Garrahan, y destaca el hecho de que tanto madre y padre “son parte de nuestro equipo, realmente con la participación de ellos la recuperación del bebé es más probable”. Por ello, madres y padres cuentan con ingreso irrestricto las 24 horas a la terapia intensiva neonatal y “los instamos a que estén, a que pregunten, a que se animen a ser parte de los cuidados porque es su bebé y, a veces, en una situación tan compleja se delegan los cuidados por miedo”.

En el tratamiento del prematuro cobra gran importancia el contacto piel a piel entre la madre y el recién nacido, que promueve y facilita la producción de leche materna, estabiliza la temperatura y parámetros vitales, favorece el apego y vinculo temprano. Sobre todo, es fundamental la presencia y la participación de la madre y el padre durante la internación ya que está ampliamente comprobado que de esta forma se estabilizan más rápido, recuperan peso, acortan su internación y mejora su neurodesarrollo.

“El bebé reconoce el olor, la voz y el latido de su mamá entre un millón de latidos y esto lo tranquiliza”, destaca la especialista en neonatología del Garrahan, Lidia Galina, y da un ejemplo contundente: “un prematuro está en una incubadora que tiene un motor, que hace ruido, que es muy distinto a su mamá, si esa mamá lo levanta lo apoya en su piel vuelve a sentir su corazón, se tranquiliza, está en su casa”.

El contacto piel a piel también es beneficioso para la madre, que adquiere confianza en ella y el equipo de salud integrándose a los cuidados de su bebé. Además, que un recién nacido prematuro pueda ser alimentado desde el nacimiento con la leche de su mamá ha demostrado mejorar su crecimiento físico y su evolución neuro madurativa, además de prevenir múltiples complicaciones. “Aunque no pueda ser alimentado nosotros enseñamos a la mamá a humedecer el rostro del bebé con su leche, porque la piel es la primera capa de absorción de nutrientes”, dice Galina.

El 8 por ciento de cada 1000 recién nacidos vivos nace antes de las 37 semanas de gestación y el 1,2 por ciento son menores a 1.500 kilogramos. El Hospital Garrahan atiende a los prematuros que requieren alta complejidad que, en general, ingresan unos días luego del nacimiento cuando se presentan complicaciones. “Algunas de estas complicaciones requieren intervenciones especiales que se resuelven en nuestro Hospital y al corto tiempo regresan a la maternidad de origen, mientras que otras debido a su gravedad requieren internaciones más prolongadas”, informa Goldsmit.

En 2017 las principales causas de internación en el Área de Terapia Intensiva Neonatal del Garrahan fueron: Dificultad respiratoria, Enterocolitis Necrotizante, Retinopatía del prematuro y Ductus arterioso persistente, entre otras, que requirieron intervenciones médicas, cirugía general y cardiovascular, uso de asistencia respiratoria mecánica específica, tratamiento con láser diodo, nutrición parenteral, entre otros. Y, además, estudios complementarios de laboratorio e imágenes.